Me despertaba congestionada cada mañana… hasta que miré mi colchón
Pensaba que mi habitación estaba limpia
Durante semanas empecé a notar siempre lo mismo: me acostaba aparentemente bien y, al despertarme, tenía la nariz congestionada y estornudos.
Así que hice lo que haría cualquiera: cambié las sábanas más a menudo, limpié el suelo, sacudí las almohadas y empecé a prestar mucha más atención al polvo.
Pero cada mañana volvía a pasar lo mismo.
Y eso era lo que más me desconcertaba: mi dormitorio se veía perfectamente limpio.
Si el problema no estaba en todo lo que podía ver, tenía que estar en algo a lo que hasta entonces prácticamente no había prestado atención.
Entonces empecé a mirar lo que había debajo
Ahí fue cuando pensé por primera vez en el propio colchón.
Aunque lavamos las sábanas constantemente, el colchón que queda debajo es una superficie que utilizamos durante horas cada noche y que rara vez limpiamos de la misma manera.
Investigando un poco más descubrí que en superficies textiles como colchones, almohadas y sofás pueden ir acumulándose polvo, restos de piel, pelo y partículas microscópicas.
Entre ellas también pueden encontrarse los ácaros del polvo y los residuos que generan.
Y entonces me surgió una pregunta: si todo eso podía quedarse entre las fibras, ¿hasta qué punto estaba realmente limpio mi colchón?
